10 Acciones que seguramente molestarán a tu mesero


Las personas que utilizan cualquier clase de servicio se dividen en dos grupos: aquellos que intentan comportarse con el mayor respeto posible y los que no se detienen a pensar en su comportamiento. Por ejemplo, algunos visitantes de restaurantes tratan de recordar los nombres del personal de servicio y hacer todo lo posible para que su trabajo sea más fácil. Otros no se molestan en tales menesteres, justificándose con la frase: “Están obligados a complacerme. Es su trabajo”.

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Genial.Guru

  1. 1 Preguntar sobre el sabor de los platillos caros


    En abril, una usuaria de Twitter que trabajó durante mucho tiempo como mesera, abrió un hilo sobre las desventajas implícitas de su trabajo. Entre otras cosas, detalló los hábitos molestos de los clientes. Resultó que a la joven la desconcertaban las preguntas sobre el sabor de los platillos caros de la carta. Porque algunos de ellos cuestan demasiado para un mesero y los empleados, simplemente, no tienen la posibilidad de probarlos.

  2. 2 Siendo adultos, pedir el menú infantil


    Según comentan empleados de cafeterías y restaurantes, en muchos establecimientos los precios del menú infantil son más bajos que los del habitual para adultos. Para que los clientes, que desean ahorrar dinero, no pidieran exclusivamente platillos infantiles, los meseros reciben una orden no escrita en cuanto a la edad de los clientes con derecho a pedir este tipo de comida.

    A veces, los empleados se ven obligados a rechazar el pedido de la carta infantil debido a esta norma y tienen que escuchar el discurso de indignación total por parte de los visitantes decepcionados.

  3. 3 Dejar basura detrás del salero


    Después de que los visitantes abandonan el establecimiento, los meseros deben poner la mesa cuanto antes. Si dejamos alguna basura detrás del servilletero y las especias, simplemente pueden no verlo. Fruto de esto, los trozos de papel de palillos de sushi o servilletas arrugadas quedan en la mesa, lo que, por supuesto, no es agradable para los clientes posteriores.

  4. 4 Alejar la silla demasiado de la mesa

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    Muchos clientes tienen la costumbre, tras la comida, de alejar la silla de la mesa para estirar las piernas y relajarse. Pero esto, en primer lugar, molesta a las personas que están cenando justo a la espalda de este cliente: su silla ya no se puede mover a una distancia cómoda para sentarse a la mesa o levantarse de ella. Y además, si la silla acaba en la zona de paso, el mesero, con prisas, puede terminar tropezando con ella.

  5. 5 Acudir con un gran grupo sin reserva

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    Son frecuentes los casos cuando, en una cafetería o restaurante, acude un grupo numeroso de personas con la idea de sentarse juntas. Por lo general, en estos casos, los meseros juntan las mesas contiguas. Pero, si la compañía llegó sin previo aviso, no hay garantía de que sea posible ubicarla con la comodidad esperada, ya que las mesas libres pueden estar en diferentes extremos de la sala.

  6. 6 De repente, pedir que se divida la cuenta


    Cuando un gran grupo de personas pide, de repente, dividir la cuenta, el mesero, que todavía mantiene su sonrisa habitual, se aleja a la caja y comienza a calcular tratando de separar correctamente los platillos pedidos entre los clientes. No hay nada imposible, sin embargo, si avisas de antemano que tu grupo necesitará cuentas separadas, al mesero le resultará mucho más sencillo y la cuenta llegará antes.

  7. 7 Pedir platillos cuyos ingredientes no están en la carta

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    De esto habló el mesero Stas Adams en una entrevista al canal de YouTube LUKI. En aquellos casos en que ordenas comida que no está en la carta, el empleado del restaurante intentará complacerte y buscar una salida a esta situación. Por ejemplo, si en el establecimiento se sirven productos con los que se prepara este platillo, el mesero puede introducirlo en el sistema como ingredientes separados.

    Pero las dificultades acaban apareciendo cuando un cliente insiste en que le traigan un platillo cuyos ingredientes no están presentes en la cocina del restaurante. Este cliente también puede reprender al trabajador por ello, aunque este no tiene nada que ver con la confección de la carta.

  8. 8 Trabajar en un restaurante con una computadora


    A algunos meseros les molestan los trabajadores freelance que acuden a la cafetería exclusivamente para trabajar. Piden una taza de café y luego se llevan sentados a la mesa 4 horas seguidas, prestando atención exclusivamente a su computadora. Al llegar la hora de comer, se van para almorzar a un lugar más económico y, por la tarde, cuando aumenta la cantidad de clientes, estos regresan ocupando la mesa para pedir solo café. Y, por supuesto, sin propina.

  9. 9 Cambiar de sitio en el grupo


    A algunos meseros no les gusta cuando los clientes después de ordenar el pedido cambian de sitio entre ellos. Ciertos empleados recuerdan qué platillo llevar a cada uno, no por las caras de los visitantes, sino por su posición a la mesa. El resultado del movimiento provoca la confusión.

  10. 10 Discutir entre sí a la hora de hacer un pedido


    Cuando la sala está llena, los meseros valoran cada minuto para poder atender a los clientes lo más rápido posible sin obligar a esperar a nadie. Por eso, no debe sorprender que se molesten cuando los llamamos a la mesa para hacer un pedido y en este momento comenzamos a discutir entre nosotros y averiguar qué exactamente vamos a tomar hoy.